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Festival Progresista

A todo el mundo le pareció justo y democrático que el dinero público de todos los ciudadanos se dedicara una vez al año a una fiesta política y reivindicativa de las Juventudes Socialistas

En la polémica que lleva de cabeza a los cachorros del Partido Socialista en Cieza a cuenta del Meabe Red Festival de este año, dirigentes de las Juventudes Socialistas que organizan este evento desde el año 2013 han insistido en que tiene «un calado reivindicativo importante, siempre ha sido así, en el que se defiende la causa feminista y LGTBIQ+». Así lo ha explicado a diferentes medios de comunicación Celia Montiel, portavoz de esta asociación juvenil del Partido Socialista, para dejar claro que esta cita lúdica es lo que es y no otra cosa.

En otros vídeos y mensajes se acusa al gobierno municipal del PP y VOX de «prevaricador». También de «utilizar una institución pública para ejecutar venganzas personales». Exigen públicamente que el actual ejecutivo municipal «pida perdón por poner en duda la autorización de los gobiernos anteriores», que sí dieron su visto bueno a la misma ubicación de siempre sin tantas trabas burocráticas, según los jóvenes socialistas (una legislatura con el Partido Popular y dos con el Partido Socialista).

Se han podido escuchar otros adjetivos hacia el nuevo gobierno del consistorio ciezano por parte de dirigentes de las Juventudes Socialista de Cieza, como «manipuladores o mentirosos». Y se ha incidido especialmente en que lo que subyace en todo este asunto es la vil «censura» hacia un festival de lo más progresista que se pueda encontrar, no sólo en este planeta, sino en cualquiera de las galaxias de nuestro entorno.

A finales de los 80, el festival más progresista del mundo se celebraba en el patio de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia. Consistía en una barra libre de cerveza Estrella de Levante, algo para picar y muchas hormonas efervescentes en busca de otras hormonas igual de efervescentes. Ese festival progresista lo organizaba el Partido Comunista de la Región de Murcia y, como ocurre en otros festivales igual de progresistas, ni siquiera un 1% de los asistentes a aquellas multitudinarias reuniones hubiera pasado el test de progresista con pedigrí. Aparte de unos pocos carteles y algún que otro discurso reivindicativo, la mayoría acudía por otras razones mucho más mundanas. Y la cosa no ha cambiado mucho desde entonces, aunque el envoltorio sea algo más sofisticado.

El título de este festival es toda una declaración de intenciones de carácter político que ensalza la figura de un destacado dirigente socialista y fundador de las juventudes del Partido Socialista. Nada que reprochar porque los partidos políticos en nuestro país «expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política», como así se recoge en nuestra Constitución.

En este caso, además, con un objetivo político definido claramente por la ahora indignada portavoz de las Juventudes Socialistas, Celia Montiel, quien el pasado año declaraba a un medio de comunicación que este festival nació «para hacer frente a un gobierno del Partido Popular que no tenía en cuenta a la juventud y para denunciar que el PP ciezano no está dispuesto a apoyar a la juventud». Y eso a pesar de que el PP autorizó y apoyó las dos primera ediciones. Y no lo hizo más porque perdió la alcaldía en el año 2015.

Durante dos legislaturas del Partido Socialista (ocho años), los benjamines y benjaminas del partido se han beneficiado de la colaboración entusiasta del gobierno municipal que, supongo, ha hecho suyos los objetivos políticos de este festival progresista y lúdico a partes iguales que, desde el principio, estaban claros, diáfanos y eran públicos. Sin que pareciera raro que un acto político y reivindicativo de un partido determinado contara con un apoyo importante por parte del equipo de gobierno municipal que, casualmente, era del mismo partido político. A todo el mundo le pareció justo y democrático que el dinero público de todos los ciudadanos se dedicara una vez al año a una fiesta política y reivindicativa de las Juventudes Socialistas, incluyéndose, como si nada, en el programa de fiestas año tras año.

Ahora, el actual gobierno municipal del Partido Popular y Vox, ha decidido legítimamente gestionar de otra manera el Auditorio Gabriel Celaya, y ha propuesto a las Juventudes Socialistas que organicen su acto político, reivindicativo y progresista en otro sitio. Y las Juventudes Socialistas han sacado a pasear a los cuatro jinetes del Apocalipsis. A saber, la censura, la mentira, la prevaricación y la venganza. Cuatro pecados que, como todo el mundo sabe, solamente viven en la derecha española.

¿Y cómo acabará la cosa? Nadie lo sabe. Pero lo cierto y verdad es que los festivales se los debe pagar cada uno de su bolsillo, especialmente si son políticos y reivindicativos como el Meabe Red Festival.


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